Proyecto educativo y
principios orientativos

El Colegio Abat Oliba-Loreto posee un carácter propio en el que se reflejan los principios elementales de su filosofía educativa.

Proyecto educativo

Los rasgos básicos de nuestra propuesta son los siguientes:

Relación profesor y alumno

Nuestro colegio considera la relación entre profesor y alumno como el centro de toda la tarea educativa.

Educación trilingüe

El trabajo en equipo, la convivencia y las actividades propuestas por el colegio son esenciales para el desarrollo integral de la personalidad de nuestros alumnos.

Concepción católica

Nuestra propuesta educativa nace de una concepción católica del hombre, de la vida y del mundo. Esto exige y permite una confrontación con un modelo auténtico de vida moral e intelectual.

Claustro de profesores

Sólo desde la unidad del claustro de profesores es posible llevar a cabo esta propuesta educativa. Por ello, los profesores son la riqueza principal del colegio.

Normas de convivencia

El ambiente cotidiano de un colegio es lo que realmente facilita la educación de los alumnos. Por ello tanto las normas de convivencia como cualquier actividad o detalle de la vida del colegio sirven a esa finalidad.

Esfuerzo, seriedad y veracidad

El esfuerzo, la seriedad en el trabajo y la veracidad en la relación educativa son imprescindibles para un aprendizaje real y efectivo.

Colaboración con las familias

Los padres son los primeros educadores de sus hijos. El colegio complementa la acción educadora de la familia y ayuda a su crecimiento y maduración. Esto exige una estrecha colaboración con las familias y una unidad en el criterio educativo.

Importancia del estudio y vocación personal

Los alumnos y sus familias son invitados a verificar el sentido y la conveniencia de nuestra propuesta educativa. Esto les permitirá descubrir realmente la importancia del estudio y su vocación personal.

Desarrollo integral de la personalidad

Nuestra propuesta educativa nace de una concepción católica del hombre, de la vida y del mundo. Esto exige y permite una confrontación con un modelo auténtico de vida moral e intelectual.

Nuestra filosofía

Bajo una educación trilingüe y la colaboración de las familias, formamos y educamos a nuestros alumnos con los valores y conocimientos propios de cada etapa educativa para que su crecimiento y progreso sea lo más exitoso posible.

Principios Orientadores

La familia

La familia

La familia es el ámbito natural del crecimiento y la educación de los hijos. Ésta encuentra en la escuela la ayuda indispensable para su crecimiento intelectual y moral.

El centro

El centro

La escuela realiza su función guiando el deseo natural del niño por saber, ayudándole a fijarse en la realidad de las cosas y a buscar la respuesta a sus causas y a la causa última de todo. La escuela educa favoreciendo el encuentro del niño y del joven con la verdad de las cosas, del hombre y de la vida. A través de esta mirada atenta a la realidad exterior, el niño va descubriendo su propia realidad interior, donde encuentra los signos de las razones últimas de todo.

La escuela

La escuela

La escuela educa a través del encuentro personal entre el alumno y el maestro que le acompaña. Aunque cada niño y cada joven es el protagonista insubstituible de su propio crecimiento, el maestro es el referente intelectual y moral que, mostrando la realidad, proporciona los medios para su conocimiento y los primeros criterios para juzgarla.

El respeto

El respeto

El cuidado de las cosas es prueba de consideración y respeto hacia aquellos que las usarán. Los alumnos, siguiendo el ejemplo de sus mayores, reparan las ofensas a los demás en las personas y las cosas, aprendiendo así a responder de sus propios actos y adquiriendo una libertad responsable.

Los medios

Los medios

La escuela ha de procurar disponer de todos los medios útiles y necesarios para educar mejor: bibliográficos, informáticos, audio-visuales, técnicos… pero sabe que los medios, por ellos mismos, no educan sino bajo la dirección del maestro y siempre al servicio de fines adecuados a la edad y condición del niño y del joven. La primacía de la atención a la palabra y al texto escrito, ayudan a un aprendizaje de ritmo natural, a la vez que a configurar el entendimiento en las estructuras lógicas del pensamiento y del lenguaje.

El clima

El clima

La escuela procura crear un clima de aprecio por el saber y por el progreso personal y el de los demás. El amor al trabajo riguroso y exigente, al estudio paciente y constante, constituyen las condiciones necesarias para el conocimiento y el desarrollo de las capacidades personales, así como para la aceptación serena de las propias limitaciones. El conocimiento de uno mismo, ayudado por unos buenos hábitos de trabajo, permite superar con ánimo más alegre y seguro las dificultades.

Alumno-Profesor

Alumno-Profesor

Este encuentro entre alumno y maestro sólo se da en su sentido verdadero en el seno de una comunidad mayor. El maestro encuentra en ella su referente; la familia, su apoyo y el niño o el joven, la experiencia inicial de una vida social justa, ordenada hacia el progreso en el bien y la verdad. En el ámbito de la comunidad educativa así entendida, el niño aprende a discernir y experimentar en una práctica cotidiana, la posibilidad de certezas en la vida moral, validadas por la experiencia de las generaciones precedentes y vividas como un tesoro de humanidad para todos los hombres de hoy y de siempre.

Deber y agradecimiento

Deber y agradecimiento

La escuela promueve en sus alumnos el amor y el sentido de la obediencia y el agradecimiento hacia sus padres y la propia familia; así como el compañerismo y la amistad para ayudarse en el camino del bien. Desarrollar el sentido del deber y del agradecimiento hacia quienes nos acompañan y procuran nuestro bien, es la mejor escuela de ciudadanía: dispone a la solidaridad, nos mueve a procurar el bien común, a apreciar el patrimonio público, el fruto del trabajo de muchos y a exigir a los gobernantes el cumplimiento de sus deberes de justicia hacia los gobernados.

Educación cristiana

La familia

En referencia a la educación cristiana, la oración diaria está presente en la vida escolar al comenzar el trabajo de cada día. La escuela ofrece la posibilidad de recibir la Primera Comunión, el sacramento de la Confirmación y la participación frecuente de la Eucaristía. La formación religiosa mueve a una práctica real del misterio de la fe con una actitud generosa, responsable y de comunión con la Iglesia Universal, los padres, los maestros y los compañeros, en medio de un ambiente alegre y confiado que nos ayuda a ser mejores y a procurar que los demás también lo sean.

Las personas

Las personas

La escuela, convencida del valor supremo de la dignidad de cada hombre, hijo de Dios por Jesucristo, educa en el respeto debido a Dios y a su obra como causa de nuestra propia dignidad. El respeto hacia las personas constituye junto con el aprecio por la verdad y el bien, el fundamento de nuestra comunidad. Por el respeto nos iniciamos en el deber de amar al prójimo. Ante las personas de otras culturas y orígenes, nuestra disposición a compartir nuestros bienes culturales y humanos con ellas, es el medio que nos permite reafirmar nuestra vida educativa en el aprecio por aquello que todos los hombres tenemos en común.

Su futuro empieza ahora

Una educación sólida, unos valores fuertes y unos conocimientos amplios.
Ilusión, iniciativa y capacidad para elegir su propio futuro.